Política

Pemex y Petrobras se alían para explorar Cantarell y aguas profundas

El Gobierno federal abandona el modelo de exportación masiva para garantizar el abastecimiento interno con el respaldo técnico de la petrolera sudamericana.

Por Miriam Armas · 7 de julio de 2026
Pemex y Petrobras se alían para explorar Cantarell y aguas profundas

La estrategia energética de México marca un punto de inflexión. Petróleos Mexicanos (Pemex) centrará sus esfuerzos en garantizar el abasto del mercado interno y limitará su producción a 1.8 millones de barriles diarios. Para alcanzar este objetivo sin agotar prematuramente sus reservas, la petrolera nacional recurrirá a la tecnología de la brasileña Petrobras, buscando recursos en áreas complejas del Golfo de México.

El pacto binacional abre la puerta a nuevas técnicas de extracción. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el gigante sudamericano compartirá sus metodologías con México, enfocándose directamente en la exploración en aguas profundas, un terreno donde Petrobras lidera a nivel regional y Pemex requiere capacidad técnica para localizar hidrocarburos de difícil acceso.

Las miradas regresan a Cantarell. Quien fuera la principal reserva del país será reevaluado en sus zonas inferiores. El equipo técnico intentará descubrir si aún existen volúmenes de crudo viables bajo las capas de roca que ya fueron explotadas durante las últimas décadas.

El anuncio estuvo acompañado de un cuestionamiento al manejo histórico de este activo. La mandataria recordó que el complejo enfrentó un ritmo de extracción acelerado, alcanzando picos de hasta 3.4 millones de barriles diarios en 2003. Esta sobreexplotación, impulsada durante las administraciones de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, tenía como único propósito la exportación masiva hacia Estados Unidos, lo que precipitó el declive del yacimiento.

Frente a esa dinámica, el gobierno actual establece un tope de 1.8 millones de barriles diarios. La nueva política dicta que este volumen se procesará casi en su totalidad dentro del Sistema Nacional de Refinación, cortando la dependencia del crudo como materia prima de exportación para transformarlo localmente en gasolina y diésel.

El rediseño abarca toda la cadena de valor. Mientras se proyecta un ambicioso plan de exploración en el Golfo de México para campos ya intervenidos, la infraestructura de refinación recibe un ajuste paralelo. Las plantas de Tula y Salina Cruz atraviesan obras de modernización técnica con un objetivo claro: frenar la alta generación de combustóleo —un residuo pesado y contaminante— y elevar la producción de combustibles de ultra bajo azufre para abastecer al país.