Pobreza en Argentina sube a 35% y pone en jaque plan de Milei
Tras el alivio inflacionario inicial, el freno al consumo, la quita de subsidios y la apertura comercial empujan a más de 400 mil personas por trimestre a situaciones de vulnerabilidad extrema.
El ancla inflacionaria que cimentó el ascenso de Javier Milei en Argentina comienza a mostrar sus grietas más profundas en el terreno social. Aunque los índices de precios cayeron de 200% a 30% anual, la pobreza oficial escaló al 32.3% en el primer semestre y proyecciones privadas sitúan el cierre del año en torno al 35%, erosionando la base electoral popular que lo llevó al poder.
La estabilización macroeconómica impuso una factura severa sobre los sectores vulnerables y la clase media. La eliminación de subsidios al transporte público, el encarecimiento de tarifas y los recortes salariales en el aparato estatal superaron los ingresos de los hogares, que no lograron seguir el ritmo de la inflación acumulada. En paralelo, la apertura de importaciones deprimió la actividad manufacturera: la producción industrial cayó 4.9% interanual en julio, con desplomes de hasta 15% en el ramo textil y un desempleo que subió al 7.9%.
El impacto se percibe en los barrios populares de Buenos Aires. En La Boca, el comedor comunitario Nuestro Hogar pasó de atender a 200 personas a recibir entre 600 y 700 asistentes diarios en busca de un plato de comida. Al mismo tiempo, en suburbios como Villa Astolfi resurgieron los clubes de trueque, donde las familias intercambian ropa usada por alimentos elementales como harina, aceite, fideos y azúcar para amortiguar la falta de circulante.
Especialistas del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) estiman que entre 400 mil y 450 mil ciudadanos ingresan a la pobreza cada tres meses. Consultoras internacionales señalan que la etapa más sencilla del saneamiento monetario llegó a su techo, dejando al descubierto una economía dual donde únicamente las industrias extractivas —como la minería, los hidrocarburos y los granos de exportación— registran números verdes, mientras el comercio de cercanía y los pequeños negocios reportan caídas drásticas en ventas.
El desgaste ya incide en el tablero político rumbo a los comicios de 2027. Sondeos de firmas como Atlas Intel y Analogías ubican la desaprobación a la gestión presidencial en 58%, con un rechazo que roza el 70% en hogares con ingresos inferiores a 650 dólares mensuales. Pese a que la oposición peronista permanece fragmentada, la pérdida de sintonía con las clases bajas abre dudas sobre el alcance de la reelección, sobre todo ante el ascenso de figuras de su propio bloque como Patricia Bullrich.
Para el ciudadano común de cualquier economía que atraviesa ajustes de shock, el caso argentino demuestra que frenar la inflación en planillas técnicas no equivale automáticamente a generar bienestar en el bolsillo. Comprender que la estabilidad de precios puede convivir con desempleo y salarios deprimidos te permite tomar previsiones personales inmediatas: recortar gastos no esenciales, evitar deudas en cuotas con intereses variables y fortalecer fondos de ahorro en efectivo frente a eventuales parones de la actividad comercial local.