Por qué la Tierra frena y los días durarán 25 horas
El incremento en la duración de nuestras jornadas es real, pero tardará 200 millones de años. Conoce los factores que ralentizan al mundo y por qué este imperceptible cambio ya influye en tu vida.
Seguro leíste recientemente titulares que anuncian la llegada de los días de 25 horas. Aunque la premisa tiene bases científicas sólidas, le falta un elemento vital para no caer en alarmismos: el tiempo. La velocidad de rotación de nuestro planeta efectivamente está disminuyendo, pero para que tu reloj necesite marcar 60 minutos extra antes de la medianoche, tendrán que pasar alrededor de 200 millones de años.
El freno de la Tierra no es un evento repentino, sino un proceso gradual que los científicos llevan años rastreando. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society A analizó más de 2,700 años de historia astronómica. Los investigadores revisaron registros de eclipses que datan del año 720 a. C. para entender cómo se ha comportado nuestro mundo desde la antigüedad.
El equipo, liderado por F. Richard Stephenson, determinó que el día terrestre se alarga a un ritmo aproximado de 1.8 milisegundos cada siglo. Es un parpadeo inapreciable para el ser humano, pero una montaña de datos para la astronomía.
Las tres fuerzas que frenan al planeta
La velocidad a la que giramos no es constante. Sube y baja dependiendo de una mezcla fascinante de fuerzas naturales y cambios geofísicos:
El abrazo de la Luna: La atracción gravitacional de nuestro satélite natural levanta las mareas de los océanos. Ese movimiento constante de enormes masas de agua genera una fricción global que funciona como un freno de mano ligerísimo pero constante sobre el giro del planeta.
El peso del agua y el hielo: Aquí entramos nosotros. Mediciones de la NASA confirman que el derretimiento de los glaciares y la pérdida de las capas polares alteran el equilibrio de la masa terrestre. Cuando el hielo se convierte en agua y viaja hacia el ecuador, el planeta se ensancha ligeramente y gira más despacio, como un patinador sobre hielo que abre los brazos. Tan solo entre los años 2000 y 2018, este factor sumó 1.33 milisegundos extra por siglo.
Las entrañas del mundo: A kilómetros bajo tus pies, los movimientos impredecibles en el núcleo líquido y el manto terrestre también provocan pequeñas variaciones, empujando o frenando la rotación en ciclos periódicos.
Saber que un día durará 25 horas dentro de millones de años parece un simple dato curioso de trivia, pero esos milisegundos de diferencia tienen un impacto directo en lo que haces hoy. Toda nuestra infraestructura tecnológica moderna depende de un tiempo milimétricamente exacto. Si los científicos no ajustaran los relojes atómicos mundiales para compensar esta desaceleración de la Tierra, los sistemas de navegación por satélite se desfasarían. En la práctica, esto significa que la red de tu celular fallaría, las transacciones bancarias chocarían por errores de tiempo y el mapa de tu teléfono te enviaría a calles equivocadas. Medir cómo frena el planeta es lo que garantiza que tu mundo digital siga funcionando.