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¿Por qué sigue bloqueado Ormuz pese al acuerdo entre Washington y Teherán?

Teherán exige autorización previa y desvía barcos comerciales, mientras Washington protege la ruta de Omán. El volumen de tráfico petrolero sigue lejos de los niveles previos al conflicto.

Por Elías Catalan · 4 de julio de 2026
¿Por qué sigue bloqueado Ormuz pese al acuerdo entre Washington y Teherán?

Un mes después del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reactivar el tránsito en el Estrecho de Ormuz, la normalidad comercial sigue siendo una ilusión. La disputa por el control territorial de esta arteria vital para el mercado petrolero mantiene ralentizado el flujo de mercancías, obligando a las navieras a elegir entre arriesgarse a transitar bajo tensión o someterse a las exigencias militares iraníes.

El papel aguanta todo, pero las aguas de Medio Oriente cuentan otra historia. A pesar del pacto alcanzado en junio para reabrir el estratégico paso marítimo de Ormuz, las fuerzas de Irán continúan reclamando la jurisdicción absoluta de la zona. Esta postura ha transformado el estrecho en un embudo geopolítico donde la política exterior se mide en barriles de crudo y escoltas militares.

En los últimos días, la tensión quedó en evidencia cuando al menos ocho petroleros y buques de carga tuvieron que dar media vuelta al intentar salir hacia el mar abierto utilizando la ruta de Omán. Para poder continuar su viaje, varios de esos capitanes se vieron obligados a recalcular su trayectoria y adentrarse en el corredor controlado directamente por Teherán.

El peaje militar de Teherán

La vigilancia sobre el agua es estricta. Las autoridades iraníes exigen que toda embarcación solicite autorización mediante mensajes de radio antes de cruzar. El riesgo de ignorar este protocolo es alto: los buques que han omitido las advertencias en los meses recientes terminaron sufriendo ataques directos que paralizaron sus operaciones.

Para contrarrestar esta presión, la armada estadounidense mantiene un operativo de protección en el área de Omán. Las cifras muestran una leve reactivación: entre el 30 de junio y el 1 de julio, Estados Unidos escoltó con éxito a 59 embarcaciones. La intervención ha elevado el tráfico a un promedio de 34 barcos diarios, un respiro si se compara con el bloqueo total, pero una cifra que representa apenas una fracción de lo que el mercado global registraba antes del estallido del conflicto.

El dilema para el mercado petrolero

La estabilización del sector energético internacional se encuentra atrapada en este fuego cruzado. Las compañías navieras evalúan diariamente si compensa asumir los crecientes costos de los seguros y el riesgo de transitar por un corredor dividido.

El escenario actual deja al comercio marítimo frente a una bifurcación obligada: resguardarse bajo el paraguas de seguridad que ofrece Estados Unidos en el paso omaní, o ceder ante la exhibición de fuerza con la que Irán impone sus propias reglas de navegación. Mientras ambas potencias mantengan su disputa territorial, el pleno restablecimiento del tráfico en Ormuz seguirá estancado.