Por qué Tesla y Google cayeron en Bolsa tras invertir en IA
Las dudas del mercado sobre los altísimos costos de la inteligencia artificial borran miles de millones de dólares en Wall Street, pese a que las empresas presentaron ingresos sólidos.
Una ola de desconfianza sacudió a los gigantes tecnológicos en Wall Street. A pesar de haber registrado ventas saludables en el último trimestre, la preocupación de los mercados por lo caro que resulta desplegar la inteligencia artificial provocó que Tesla y Alphabet arrastraran al resto del grupo de las "Siete Magníficas" en una de sus peores jornadas.
El mercado bursátil vivió un fuerte sacudón cuando el grupo de las mayores empresas tecnológicas de Estados Unidos, conocido como las Siete Magníficas, perdió en conjunto 876,030 millones de dólares en una sola sesión. La razón detrás del tropezón no fue la falta de clientes ni de ingresos, sino el temor a que la millonaria apuesta por la inteligencia artificial tarde demasiado en dar ganancias.
Tesla encabezó los números rojos con un desplome del 14.52%, dejando el precio de sus acciones en 319.67 dólares. Para la firma de vehículos eléctricos, significó su caída más severa desde el 10 de marzo de 2025, cuando descendió un 15.43%.
Alphabet, la compañía matriz de Google, atravesó un escenario similar al perder un 7.13%, cotizando sus títulos en 317.69 dólares. Con este movimiento firmó su variación negativa más acusada desde el 7 de mayo de 2025.
Analistas de GBM Research explicaron que, aun cuando Alphabet superó lo esperado en ventas, la inquietud central de los inversionistas radico en el drástico aumento del gasto en infraestructura para soporte de inteligencia artificial. Este desembolso masivo dejó su flujo de caja libre en terreno negativo y sembró interrogantes sobre la rentabilidad real del negocio a futuro.
Aunque estas cifras millonarias parecen lejanas y restringidas al ámbito financiero corporativo, este tipo de sacudidas repercute en el día a día. Muchas administradoras de fondos para el retiro (como las Afores) y fondos personales de inversión destinan capital a estas grandes tecnológicas; por ello, desplomes así afectan de inmediato el rendimiento de los ahorros a largo plazo. Además, cuando las tecnológicas gastan en exceso sin obtener ganancias rápidas, suelen trasladar esa presión ajustando los precios de las suscripciones digitales, ralentizando contrataciones o encareciendo los productos informáticos que usamos a diario.