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Putin rechaza la paz de Trump y alista una escalada en Ucrania

El mandatario ruso descarta las negociaciones y apuesta por asegurar el control del Donbás, mientras el Kremlin evalúa una estrategia de ataques quirúrgicos que podría involucrar a países aliados.

Por Elías Catalan · 9 de julio de 2026
Putin rechaza la paz de Trump y alista una escalada en Ucrania

A pesar de los intentos de Donald Trump por forzar un acuerdo de paz por la vía rápida, Vladimir Putin ha cerrado la puerta a las negociaciones. Los recientes ataques ucranianos contra refinerías y puertos rusos han endurecido la postura del Kremlin, que lejos de buscar una tregua, se prepara para lanzar una contraofensiva militar a gran escala.

Según fuentes cercanas a Moscú, Putin confía plenamente en que sus tropas lograrán capturar pronto el territorio que falta de la región oriental de Ucrania. Esto lo ha llevado a descartar cualquier tipo de pausa en el conflicto.

Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, dejó clara la línea oficial del gobierno. Aunque afirman estar abiertos a una resolución pacífica, insisten en que tienen la capacidad militar suficiente para sostener su ofensiva. Desde Kiev, la lectura es mucho más alarmante: la inteligencia ucraniana advierte que los planes de Rusia van más allá de sus fronteras y podrían salpicar a otras naciones europeas.

¿Jugar con fuego frente a la OTAN?

El debate sobre una escalada ya no ocurre en secreto. Exfuncionarios de defensa y analistas militares rusos están perfilando abiertamente una estrategia dividida en tres fases:

  • Golpe industrial: Lanzar ataques masivos contra los 30 puertos y complejos industriales más grandes de Ucrania, incluyendo Odesa.

  • Zonas de seguridad: Tomar más territorio fronterizo ucraniano para frenar el alcance de los drones que golpean constantemente las refinerías rusas.

  • Provocaciones a la OTAN: Ejecutar ataques muy específicos contra bases en Rumanía y los países bálticos, o golpear fábricas de armamento dentro de la Unión Europea.

Jack Watling, especialista del centro de investigación militar RUSI, explica que el objetivo de Putin no es desatar una guerra directa contra la OTAN. Lo que busca es realizar ataques quirúrgicos para sembrar miedo y dividir a los países aliados sobre la forma en que deberían responder. Elevar la tensión internacional le daría también al Kremlin la excusa perfecta para justificar un reclutamiento masivo de civiles, una decisión altamente impopular que ha evitado tomar hasta ahora.

El precio de una guerra estancada

Mientras Putin presiona por una victoria definitiva, la realidad en el terreno muestra un frente de batalla de 1,200 kilómetros que prácticamente no se mueve. Los drones ucranianos han sido una pieza clave para neutralizar la enorme superioridad numérica de Moscú.

El precio de esta guerra de desgaste es devastador. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales calcula que, desde la invasión en 2022, el conflicto ha dejado unos dos millones de bajas entre muertos, heridos y desaparecidos. De este total, 1.4 millones corresponden a las filas rusas.

Hoy la guerra ya pasa factura económica en las calles de Rusia, generando escasez de combustible y hundiendo la popularidad del presidente a niveles que no se veían desde hace cuatro años. Pese a todo esto, para Vladimir Putin, asegurar el control del Donbás sigue siendo un asunto de principios y orgullo personal por encima de cualquier salida diplomática.