¿Qué es un arancel?
Por años hemos escuchado hablar de aranceles, pero pocas veces nos detenemos a entender qué son. Ahora que el comercio entre México y Estados Unidos vuelve a estar marcado por las negociaciones del T-MEC, esta palabra aparece prácticamente todos los días en las noticias.
¿Qué significa realmente un arancel y cómo puede afectar nuestro bolsillo?
Un arancel es, en términos sencillos, un impuesto que un país cobra a determinados productos cuando son importados desde otro país.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) define los aranceles como derechos aduaneros aplicados a las mercancías importadas. Además de generar ingresos para los gobiernos, pueden hacer que los productos extranjeros sean más caros frente a los productos fabricados dentro del país.
Imaginemos que una empresa mexicana compra maquinaria fabricada en Estados Unidos por un valor de 100 mil pesos y el gobierno mexicano establece un arancel de 10%. Al entrar la mercancía al país, se pagarían 10 mil pesos adicionales de impuesto, antes de considerar otros costos. Ese es el principio básico.
¿Cómo funciona?
Un arancel normalmente se aplica cuando una mercancía cruza una frontera. Puede establecerse como un porcentaje del valor del producto o como una cantidad determinada por unidad, peso u otra medida.
Por ejemplo:
Producto importado: $1,000
Arancel: 20%
Impuesto arancelario: $200
Costo antes de otros impuestos y gastos: $1,200
Por eso, cuando escuchamos que un país impondrá un arancel del 20% a determinado producto, significa que importar ese producto tendrá un costo adicional. Pero hay algo importante: El arancel no necesariamente lo paga directamente el consumidor.
Legalmente, quien realiza la importación es quien debe cubrir el impuesto correspondiente ante la autoridad aduanera. Sin embargo, ese costo puede trasladarse posteriormente al precio del producto. Es decir, el arancel puede terminar pagándolo indirectamente el consumidor.
¿Para qué sirven los aranceles?
Los gobiernos pueden utilizarlos por diferentes razones. Una de ellas es proteger a las empresas nacionales. Si un producto extranjero entra al país a un precio muy bajo, un arancel puede encarecerlo y darle una ventaja relativa al producto fabricado localmente. Esa es una de las funciones económicas tradicionales de los aranceles.
También pueden utilizarse para generar ingresos públicos o como una herramienta dentro de una negociación comercial, aquí es donde la palabra comienza a adquirir importancia política. Un arancel no solamente es un impuesto, también puede convertirse en una herramienta de presión entre países.
¿Cuándo se vuelve importante un arancel?
El tema se vuelve especialmente relevante cuando dos países mantienen una relación comercial muy grande. Es justamente lo que ocurre entre México y Estados Unidos. Ambos países se encuentran en el proceso de revisión del T-MEC, y durante 2026 han mantenido distintas rondas de negociación relacionadas, entre otros temas, con reglas de origen, agricultura, manufactura y condiciones de acceso a los mercados.
Cada vez que escuchamos en las noticias que Estados Unidos analiza imponer, mantener o modificar determinados aranceles a productos mexicanos, no estamos hablando solamente de una disputa diplomática. Estamos hablando de costos que pueden recorrer toda una cadena económica.
¿Dónde se aplica?
Los aranceles se aplican principalmente al comercio internacional de mercancías. En México, las tarifas de importación y exportación están reguladas dentro de la legislación aduanera y la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (LIGIE), cuya tarifa se conoce como TIGIE.
Cada mercancía tiene una clasificación arancelaria que permite determinar qué impuesto puede aplicarse. Por eso no existe algo como: “México cobra un arancel único a todos los productos extranjeros.” El porcentaje depende del producto, su clasificación, su origen y de los acuerdos comerciales aplicables.
¿Y qué tiene que ver el T-MEC?
Aquí está una de las claves para entender las noticias actuales. El T-MEC establece reglas para el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. Entre esas reglas se encuentran condiciones preferenciales para determinados productos que cumplen con los requisitos establecidos por el tratado.
No basta con que un producto salga de México para automáticamente recibir todos los beneficios del T-MEC. Importan aspectos como las reglas de origen: es decir, qué porcentaje o qué componentes del producto deben considerarse originarios de la región para recibir determinado tratamiento comercial.
Esta es una de las razones por las que las negociaciones actuales son tan importantes para las empresas que producen y exportan en América del Norte.
¿En qué me afecta como persona?
Esta es probablemente la pregunta más importante. Aunque nunca hayas importado un producto, un arancel puede terminar afectándote. Imaginemos que Estados Unidos impone un arancel a determinado producto mexicano. La empresa que exporta enfrenta un costo adicional para vender ese producto en Estados Unidos.
Dependiendo del producto y de la situación del mercado, la empresa puede:
• Absorber parte del costo.
• Reducir su margen de ganancia.
• Aumentar el precio.
• Buscar otro mercado.
• Cambiar proveedores.
• Reducir producción.
• Trasladar parte del costo al consumidor.
Eso puede tener consecuencias para trabajadores, empresas y consumidores.
También puede suceder al revés. Si México impone un arancel a un producto importado, ese producto puede encarecerse en nuestro mercado. Por ejemplo, si una materia prima importada cuesta más, una empresa mexicana que utiliza esa materia prima puede enfrentar mayores costos de producción. Ese incremento podría terminar reflejándose en el precio del producto final. Por eso los aranceles pueden llegar hasta nuestra vida cotidiana, aunque nunca hayamos cruzado una aduana.
En pocas palabras, un arancel es un impuesto aplicado a determinadas mercancías que cruzan una frontera. Puede utilizarse para proteger a productores nacionales, generar ingresos o ejercer presión dentro de una negociación comercial. Pero sus efectos no se quedan en la aduana. Pueden llegar a las empresas, los trabajadores, los precios y finalmente al consumidor, por eso, cuando en las próximas semanas escuches nuevamente: “Estados Unidos impondrá aranceles a México”
La pregunta ya no debería ser solamente: ¿Cuánto será el arancel? También conviene preguntar: ¿A qué productos? ¿Quién tendrá que pagarlo inicialmente? ¿Quién terminará absorbiendo el costo? ¿Qué productos mexicanos están involucrados? ¿Qué dice el T-MEC al respecto? Y, sobre todo: ¿Cuánto de ese costo podría terminar llegando a mi bolsillo? Ese es el verdadero significado de hablar de aranceles.