¿Qué necesitan las empresas para invertir en México?
Atraer capital extranjero es solo el primer paso; retenerlo exige garantizar seguridad, Estado de derecho, infraestructura y mano de obra calificada a largo plazo para asegurar el futuro económico del país.
México tiene algo que muchos países quisieran, ubicación estratégica, acceso al mercado estadounidense, tratados comerciales y una posición privilegiada para aprovechar el nearshoring, esto, los inversionistas lo están reconociendo.
En 2025, México recibió 40 mil 871 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED), la cifra anual más alta registrada hasta ahora y 10.8% superior a la de 2024. Incluso las nuevas inversiones crecieron 133%, aunque todavía representaron solamente 18% del total de la IED.
El dato demuestra que México sigue siendo atractivo pero también plantea una pregunta más importante ¿Qué necesita México para que las empresas no solamente inviertan, sino que quieran quedarse, crecer y traer nuevas plantas y empleos?
La respuesta no está únicamente en ofrecer impuestos más bajos, la seguridad, por que invertir también significa poder operar. Para una empresa, la inseguridad no es solamente un problema social, es un costo económico.
Una fábrica necesita recibir materias primas, transportar mercancías, movilizar trabajadores y entregar productos, si las carreteras son inseguras, aumentan los costos de transporte y seguros; si existe extorsión, el empresario incorpora ese riesgo a sus decisiones; si existe robo de mercancías, una inversión puede dejar de ser rentable.
Los datos del INEGI son contundentes. La Encuesta Nacional de Victimización de Empresas 2024 encontró que 59.1% de las unidades económicas consideró que la inseguridad y la delincuencia eran los problemas que más las afectaban. Además, 69.4% percibió como insegura la entidad donde opera.
Hay un costo directo, durante 2023, la inseguridad y el delito representaron para las unidades económicas 124.3 mil millones de pesos, equivalentes a 0.51% del PIB. Las empresas gastaron otros 67.2 mil millones en medidas preventivas.
Por eso, cuando una empresa analiza dónde construir una planta, la pregunta no es solamente cuánto cuesta el terreno, también pregunta ¿Puedo transportar mi mercancía con seguridad?
El estado de derecho, las reglas deben ser confiables, este elemento es menos visible, pero quizá más importante, la certeza jurídica. Una inversión industrial puede requerir cientos o miles de millones de pesos y tardar años en recuperar el capital.
Nadie puede hacer una planeación de largo plazo si las reglas cambian constantemente o si existe incertidumbre sobre contratos, permisos, propiedad, regulación o mecanismos para resolver controversias.
El problema no es que las leyes cambien, todos los países modifican sus políticas. El problema aparece cuando una empresa no puede anticipar qué reglas tendrá dentro de cinco, diez o veinte años.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) considera precisamente al Estado de derecho un elemento clave para que las entidades puedan generar, atraer y retener talento e inversión.
Para el capital internacional, la certeza funciona casi como una infraestructura invisible: no se ve, pero determina cuánto riesgo está dispuesto a asumir un inversionista.
Los Incentivos fiscales sí, pero no son suficientes México también necesita competir con incentivos. Actualmente, el Plan México contempla estímulos fiscales para fomentar nuevas inversiones, capacitación e innovación. El programa permite, bajo determinadas condiciones, la deducción inmediata de inversiones en bienes nuevos de activo fijo y una deducción adicional de 25% sobre el incremento en gastos de capacitación o innovación.
En los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar se contempla una deducción inmediata de hasta 100% de determinadas inversiones en bienes nuevos de activo fijo para quienes cumplan los requisitos establecidos.
Estos incentivos pueden ser importantes, pero hay que entender algo, una empresa no construye una fábrica solamente porque le descuenten impuestos.
Si el ahorro fiscal es de millones, pero la empresa enfrenta problemas para conseguir electricidad, agua, permisos, trabajadores especializados o seguridad para transportar sus productos, el incentivo pierde parte de su atractivo. Los impuestos pueden inclinar la balanza, difícilmente pueden compensar por sí solos un entorno operativo deficiente.
En cuanto a infraestructura, el país debe estar preparado para producir
El nearshoring ofrece una oportunidad extraordinaria, pero también exige infraestructura.
Una empresa que llega a México necesita electricidad suficiente y competitiva, agua donde sea necesaria, carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, parques industriales y telecomunicaciones.
El propio Plan México plantea como meta mantener la inversión por encima de 25% del PIB a partir de 2026 y superar 28% en 2030, además de reducir de 2.6 años a un año el tiempo necesario para concretar una inversión mediante simplificación de trámites.
Un inversionista no solamente compara países, también compara regiones dentro de México, aquí aparece un dato interesante, en 2025, cinco entidades concentraron 80.2% de toda la IED nacional. La Ciudad de México captó 54.8%, seguida por Nuevo León con 8.9% y el Estado de México con 8%.
México necesita distribuir mejor la inversión. No basta con atraer capital al país, hay que crear las condiciones para que llegue también al sur, al sureste y a regiones con potencial industrial que hoy reciben mucho menos inversión.
Las empresas no solamente buscan trabajadores, buscan capacidades, una planta moderna necesita técnicos, ingenieros, especialistas en automatización, software, inteligencia artificial, logística y manufactura avanzada.
El capital humano se vuelve otro factor de competitividad. El Plan México plantea formar 150 mil profesionistas y técnicos anuales con capacitación alineada con sectores estratégicos y fortalecer la educación dual.
Si México quiere captar inversiones de mayor valor, necesita ofrecer algo más que mano de obra relativamente barata. Necesita talento capaz de operar tecnología avanzada.
Menos trámites, más certidumbre. Cada permiso, registro o trámite adicional representa tiempo y dinero, cuando una empresa no sabe cuánto tardará en obtener una autorización, tampoco puede calcular con precisión cuándo comenzará a producir.
En mayo de 2026, el Gobierno federal anunció medidas dentro del Plan México para facilitar y dar mayor certidumbre a la inversión, entre ellas la Autorización Inmediata de Inversiones, una Ventanilla Única de Comercio Exterior y simplificación de trámites.
El objetivo es correcto hacer que México sea más rápido para invertir, porque en una economía globalizada, el tiempo también es dinero.
Entonces, ¿Qué necesitan realmente las empresas? La respuesta podría resumirse en seis palabras seguridad, certeza, infraestructura, talento, reglas estables e incentivos.
México ya tiene una ventaja extraordinaria, está integrado a Norteamérica y continúa recibiendo cantidades récord de inversión extranjera, los 40 mil 871 millones de dólares de IED registrados en 2025 son una señal clara de que el país mantiene atractivo para el capital internacional.
Pero el verdadero reto comienza después de atraerlo, porque una inversión puede llegar por una oportunidad coyuntural.
Una empresa construye una planta, contrata trabajadores y reinvierte durante décadas solamente cuando confía en el futuro.
México no necesita únicamente convencer a las empresas de venir, necesita convencerlas de algo mucho más importante, que vale la pena quedarse.