Robótica blanda: la mano que se desplaza como ‘Dedos’ de los Addams
Investigadores de Suiza adaptaron un modelo comercial con sensores y batería para superar 14 superficies diferentes y ejecutar tareas minuciosas en espacios reducidos.
Una mano mecánica capaz de caminar usando sus propios dedos como si fueran piernas, levantarse tras caer y accionar teclas con precisión milimétrica dejó de pertenecer a la ficción. Especialistas en robótica de la ETH de Zúrich desarrollaron un prototipo inalámbrico que equilibra su peso y manipula objetos en entornos estrechos donde un robot convencional jamás entraría.
El parecido con ‘Dedos’, el icónico personaje de la serie Los locos Addams, llama la atención a simple vista, pero el objetivo científico va mucho más lejos. Los ingenieros Amirhossein Kazemipour, Hehui Zheng y Robert Katzschmann, del Laboratorio de Robótica Blanda de la ETH de Zúrich, modificaron una mano robótica comercial modelo WUJI para liberarla de cables externos. El conjunto, integrado por batería, sensores y un procesador a bordo, alcanza un peso total de 818 gramos y aprende a resolver tareas mecánicas complejas sosteniendo su propia estructura.
El principal reto técnico radicaba en la biomecánica: los dedos humanos no tienen la misma longitud ni la misma orientación, y el pulgar ocupa una posición completamente asimétrica respecto al resto. Para lograr que estos apéndices sirvan simultáneamente como puntos de apoyo y herramientas de agarre, los científicos recurrieron a algoritmos de aprendizaje por refuerzo. Mediante un simulador virtual ajustado con la fricción real de las yemas, el sistema aprendió cuándo levantar un dedo sin dejar que la palma se desplomara contra el piso.
Las pruebas de campo demostraron la versatilidad del mecanismo sobre 14 superficies distintas, incluyendo grava suelta, pasto y rejillas metálicas. El dispositivo no solo mantuvo la marcha dirigida por un operador mediante un mando a distancia, sino que logró incorporarse por cuenta propia en 21 de 25 intentos tras quedar volcado sobre un costado, una habilidad decisiva para no requerir asistencia humana continua frente a eventuales tropiezos.
La precisión del mecanismo también quedó en evidencia al interactuar con herramientas cotidianas. Mientras cuatro dedos sostenían el peso total, el restante pulsó las flechas de un teclado en 29 de 32 instrucciones sin utilizar cámaras para guiarse, además de empujar bloques en pruebas inspiradas en el videojuego de lógica Sokoban con un margen de error promedio de solo 1.7 centímetros frente a la marca asignada.
La aplicación de estos avances tecnológicos promete transformar labores de mantenimiento en zonas de difícil acceso como tuberías estrechas, ductos de aire o interiores de maquinaria pesada. Para el día a día en hogares o pequeños talleres, entender cómo avanza la robótica modular nos prepara para un futuro donde los dispositivos utilicen controles pensados originalmente para manos humanas, abriendo la puerta a herramientas de reparación que operen en rincones ciegos sin necesidad de desarmar estructuras completas.