Senado avala entrada de 139 militares de EE. UU. a Chihuahua
El contingente participará en ejercicios tácticos del 20 al 30 de septiembre en el mismo estado marcado por roces diplomáticos previos.
El Senado de la República aprobó el ingreso temporal a territorio nacional de 139 elementos del Ejército de Estados Unidos, una delegación que realizará maniobras de adiestramiento militar en la base de Santa Gertrudis, Chihuahua, entre el 20 y el 30 de septiembre.
La autorización legislativa se formalizó en el pleno del Senado en estricto apego al artículo 76 constitucional, facultad exclusiva que regula el tránsito y estancia de tropas extranjeras en suelo mexicano. A diferencia de despliegues operativos o labores de patrullaje conjunto, el permiso define una estancia temporal acotada a diez días dentro del Centro Nacional de Adiestramiento de la Secretaría de la Defensa Nacional.
La sede elegida, el complejo militar de Santa Gertrudis, cuenta con instalaciones de tiro, maniobras combinadas y simulaciones a campo abierto destinadas a homologar técnicas de respuesta táctica entre corporaciones armadas. La llegada de este grupo reanuda el calendario institucional de adiestramiento bilateral, desarrollándose en la misma entidad federativa donde meses atrás surgieron tensiones diplomáticas y señalamientos públicos por la presencia de personal de la CIA en labores no coordinadas con mandos locales.
Los ejercicios conjuntos se concentrarán en el intercambio de metodologías operativas, protocolos de rescate, auxilio ante desastres e interoperabilidad técnica entre ambas naciones fronterizas. El dictamen senatorial estipula que los elementos estadounidenses permanecerán concentrados en el perímetro de la base chihuahuense y abandonarán el país al término de los diez días estipulados.
Para la ciudadanía y las comunidades fronterizas, conocer el carácter estrictamente formativo de estas maniobras despeja dudas recurrentes sobre la soberanía nacional y la seguridad territorial. El intercambio técnico influye de manera indirecta en la coordinación fronteriza frente a contingencias y ayuda humanitaria, al tiempo que transparenta los límites de actuación que marca la ley mexicana, garantizando que ninguna fuerza militar de otro país participe en tareas de seguridad pública o patrullaje en las calles.