Sheinbaum desmiente a EU: el agua no frena el T-MEC
La presidenta aclaró que los temas migratorios y los recursos hídricos se manejan en mesas distintas y no condicionan el futuro del acuerdo comercial de Norteamérica.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) tiene su propia vía y no tropezará con los debates sobre migración o el agua. La presidenta Claudia Sheinbaum fue directa al responder a las presiones recientes desde Washington: México está cumpliendo sus compromisos hídricos y estos temas no se mezclarán en la renegociación comercial.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum respondió a las inquietudes generadas en la política estadounidense. Días atrás, el representante comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, sugirió ante el Senado de su país que la renovación del pacto comercial sería difícil si México no cooperaba con las entregas de agua en el Río Bravo.
La respuesta de la mandataria mexicana puso los límites claros al señalar que Greer simplemente estaba contestando a la presión de los senadores, pero que esos condicionamientos no existen en las mesas formales del T-MEC. Previo a su reunión programada con Jamieson Greer en Palacio Nacional, la titular del Ejecutivo reiteró que la agenda de trabajo con la administración estadounidense se mantiene dividida por sectores para evitar cruzar agendas.
Cuentas claras en la frontera
El reclamo sobre el agua cobró fuerza luego de que el senador republicano por Texas, John Cornyn, cuestionara los volúmenes que México ha entregado durante el actual ciclo de cinco años, el cual concluye en 2025. Frente a estas acusaciones, Sheinbaum rechazó que el país tenga adeudos o esté fallando en sus compromisos con el vecino del norte.
Para despejar dudas sobre la situación, la presidenta garantizó que el manejo del recurso avanza en orden:
Las entregas de agua se realizan en total acuerdo con las autoridades estadounidenses.
Los pronósticos de lluvias para este año apuntan a un aumento, lo que permitirá mantener el cumplimiento de los volúmenes pactados en el Tratado de Aguas de 1944.
Aunque parezca una discusión diplomática lejana, mantener el T-MEC separado de las disputas fronterizas o del agua protege directamente tu economía. El tratado comercial es el motor que estabiliza los precios de miles de artículos que compras, desde un celular hasta las piezas de los autos, y sostiene millones de empleos formales en México. Si el pacto se utilizara como moneda de cambio para presionar sobre temas migratorios, la incertidumbre frenaría inversiones y podría disparar la inflación. Al mismo tiempo, gestionar de forma correcta el agua fronteriza asegura que la producción agrícola del norte del país no se asfixie, evitando que el costo de frutas, verduras y carnes se dispare en los mercados locales.