Sismo en Junín deja cinco muertos y decenas de casas destruidas
El movimiento telúrico golpeó con fuerza la zona de Chongos Bajo debido a su poca profundidad. Brigadas de rescate ya atienden a más de 300 personas que perdieron sus viviendas.
Un fuerte susto que terminó en tragedia. La noche del sábado 18 de julio, un sismo de magnitud 5.1 sacudió la provincia de Chupaca, en la región peruana de Junín. El saldo de la emergencia es doloroso: cinco personas perdieron la vida, más de 20 resultaron heridas y cerca de 300 pobladores se quedaron sin hogar. El temor a las réplicas obligó a las familias a pasar la madrugada en espacios abiertos.
El epicentro del movimiento se ubicó en el distrito de Chongos Bajo, a una profundidad de apenas 24 kilómetros. Luis Vásquez, titular del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), detalló que esta característica superficial fue determinante para la magnitud del desastre. A esto se sumó la vulnerabilidad de la zona, donde la mayoría de las viviendas están construidas con materiales tradicionales como el adobe y la quincha.
La destrucción material es extensa en la región. Decenas de casas colapsaron por completo o quedaron inhabitables. Las carreteras locales sufrieron grietas de hasta 100 metros lineales, pero afortunadamente los accesos se mantienen habilitados para permitir el paso de maquinaria pesada y vehículos con ayuda humanitaria.
El impacto también alcanzó al patrimonio cultural y religioso. La icónica iglesia de Canicruz, ubicada en Chongos Bajo, presenta daños estructurales severos que afectaron directamente a su cruz de más de cinco siglos de antigüedad.
Respuesta de emergencia en marcha
Para hacer frente a la crisis, las familias damnificadas fueron trasladadas a refugios temporales instalados en la Plaza de Armas y en el complejo deportivo de la localidad de Compuya. Ahí, el Gobierno Regional de Junín ya distribuye alimentos, carpas y frazadas para mitigar el frío.
Al mismo tiempo, el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) lidera las labores de rescate y coordina la evaluación técnica de los daños. En puntos críticos como el anexo de Pumpunya, los vecinos no están solos: brigadas del Cuerpo General de Bomberos, la Policía Nacional, el Ejército y paramédicos del SAMU continúan desplegados para atender a los heridos y garantizar la seguridad en medio de la contingencia.