Sorprende la economía mexicana: el PIB crece 2.1% y supera pronósticos
La economía nacional superó las estimaciones de los analistas gracias al fuerte empuje del sector servicios y las actividades primarias, revirtiendo la caída que se registró a principios de año.
Contra todo pronóstico, la economía mexicana metió el acelerador a fondo entre abril y junio. Con un crecimiento anual del 2.1%, el Producto Interno Bruto (PIB) no solo superó las proyecciones de los especialistas financieros, sino que logró su mejor desempeño trimestral desde finales de 2023.
Los motores del repunte económico
El reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) detalla qué áreas empujaron este crecimiento. Las actividades primarias —que incluyen la agricultura y la ganadería— dieron el mayor salto con un robusto avance del 7.3% anual.
Los servicios y el comercio, agrupados en las actividades terciarias, también jugaron un papel vital al crecer 2.5%. La industria y la manufactura (actividades secundarias) tuvieron un progreso mucho más moderado, registrando apenas un 0.8% de avance.
Un respiro frente al inicio de año
Al medir el desempeño frente a los primeros tres meses del año, el avance trimestral es del 1.5%. Este resultado es clave porque borra el tropiezo y la contracción que la economía sufrió en el primer trimestre. De hecho, se trata del mejor comportamiento trimestral desde la recta final del 2020.
A pesar de los buenos números, los expertos piden cautela. Diferentes analistas consideran que este impulso tiene un carácter temporal. Las previsiones apuntan a que el ritmo de la actividad económica perderá velocidad y se moderará durante la segunda mitad del año.
Entender si el PIB sube o baja te da una radiografía de la salud del país donde trabajas y consumes. Cuando la economía crece por encima de lo esperado, las empresas tienen mayor certidumbre para invertir, conservar a su personal o abrir nuevas vacantes. Aunque los especialistas anticipan un cierre de año más lento, este respiro económico fortalece la estabilidad de los negocios y comercios de los que dependes todos los días, dándote un terreno un poco más firme para planear tus finanzas familiares en el corto plazo.