Spencer Tunick tiñe de arcoíris a 500 personas desnudas en Gran Canaria
El fotógrafo estadounidense reunió a centenares de voluntarios cubiertos con pintura corporal frente a la catedral de Santa Ana para crear una bandera humana monumental.
Imagina la plaza central de tu ciudad cubierta por un mar de colores vivos bajo la luz del amanecer. Eso fue exactamente lo que logró el artista Spencer Tunick este domingo en Las Palmas de Gran Canaria, donde organizó a cerca de 500 personas completamente desnudas para formar una gigantesca bandera LGTBIQA+ humana y exigir igualdad.
La instalación artística, bautizada como Gran Spectrum, transformó el casco histórico desde las primeras horas del día. Cada participante recibió un recipiente con pintura corporal para cubrir su piel antes de tomar posiciones frente a la imponente catedral de Santa Ana. Subido en un andamio y aprovechando las azoteas de los edificios cercanos, Tunick dirigió esta marea de colores para conseguir la toma perfecta.
Este proyecto rompió los esquemas técnicos y visuales que el fotógrafo había utilizado hasta ahora. Por primera vez en su carrera, empleó 11 colores distintos —los mismos que conforman la bandera del orgullo inclusiva—, logrando su paleta cromática más amplia. Él mismo detalló que decidió usar pintura para difuminar los tonos naturales de la piel y convertir a la multitud en una "manta surrealista" que contrastaba con la arquitectura urbana de la zona.
Además de la gran sesión fotográfica en la plaza principal, el equipo llevó a cabo una segunda toma en una locación secreta que se revelará próximamente.
Toda esta movilización no ocurrió por casualidad. La obra es uno de los platos fuertes del festival Culture & Business Pride 2026, un evento que inunda Gran Canaria con conferencias y actividades centradas en la defensa de los derechos humanos hasta el 1 de agosto. Con esta intervención, la isla se suma a la lista de grandes capitales globales, como Nueva York, Ciudad de México o Sídney, que han prestado sus calles para el arte masivo y transgresor de Tunick.
Más allá de la curiosidad que genera ver a cientos de personas sin ropa en plena calle, instalaciones como la de Tunick nos recuerdan que el espacio público nos pertenece a todos. En tiempos donde la polarización o los prejuicios intentan ganar terreno, tomar las calles para visibilizar la diversidad es una forma pacífica y contundente de reivindicar que el respeto, la tolerancia y el derecho a ser quienes somos resultan indispensables para convivir en cualquier sociedad.