Tensión en Medio Oriente impulsa el crudo nacional a 90 dólares
La canasta de exportación supera el crecimiento del Brent y el WTI en lo que va de 2026, pero la producción petrolera nacional sigue sin alcanzar los objetivos del gobierno.
El choque geopolítico entre Estados Unidos e Irán encendió las alarmas de escasez en el mercado energético global, empujando el precio de la mezcla mexicana de petróleo a su nivel más alto de los últimos meses. Aunque el barril cotiza por encima de los 90 dólares, Petróleos Mexicanos (Pemex) opera a medio gas y no logra cumplir sus metas de extracción.
El miedo a un corte prolongado en el suministro global de energía cobró factura. La escalada militar en Medio Oriente reavivó la volatilidad en los mercados y convirtió a la mezcla mexicana de exportación en una de las materias primas con mayor repunte.
Desde que estalló el enfrentamiento a finales de febrero, el crudo nacional acumula un avance del 43.30%, sumando un crecimiento total del 69% en lo que va de 2026. Este salto supera incluso a los referentes internacionales; en el mismo periodo anual, el WTI escaló un 58% y el Brent un 59%. El viernes pasado, el barril mexicano cerró en 90.94 dólares, consolidando un alza semanal del 13.82%, su mayor brinco desde mediados de julio.
A pesar del escenario de precios altos, que en teoría inyecta más dinero a las arcas públicas, la infraestructura de Pemex presenta un rezago. De enero a julio, la empresa reportó una producción de hidrocarburos líquidos de 1 millón 658 mil barriles diarios. Si bien esto representa un ligero repunte del 1.9% frente a las caídas de años previos, el crecimiento se sostiene únicamente por los condensados o gasolinas naturales.
La extracción real de crudo disminuyó un 0.1%, situándose en 1 millón 367 mil barriles diarios. Con estas cifras, la petrolera estatal se queda 140 mil barriles por debajo de la meta de 1.8 millones que el gobierno fijó en el Plan Estratégico 2025-2035.
Entender los vaivenes del petróleo es clave porque su precio golpea directamente tu bolsillo. Cuando el crudo se encarece a nivel global, los costos para producir y transportar cualquier producto aumentan de inmediato. Esto se traduce en fuertes presiones para que suba la gasolina, lo que encarece los alimentos y los servicios básicos, mermando el poder adquisitivo de tu salario frente a la inflación.