Política

TEPJF frena al INE: anularán 'boletas planchadas' sin dobleces en urnas

La Sala Superior determinó por unanimidad que un documento de 20 por 28 centímetros no puede entrar intacto en una ranura de 12 centímetros sin implicar fraude.

Un voto no doblado es, por leyes de la física, un voto irregular: el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó el criterio del Instituto Nacional Electoral (INE) que permitía validar las llamadas "boletas planchadas", ordenando su nulidad inmediata desde el escrutinio en las mesas de casilla.

La Sala Superior del TEPJF cerró el paso a una de las zonas grises más polémicas de la fiscalización electoral. Con votación unánime, los magistrados determinaron que cualquier boleta encontrada en una urna sin las marcas indispensables de doblez carece de validez legal, dejando sin efecto la disposición previa del árbitro comicial.

El criterio revocado databa del pasado 3 de septiembre, fecha en la que el Consejo General del INE aprobó, por siete votos contra cuatro, reservar estas papeletas para un examen posterior en los consejos distritales. Bajo esa directriz, la validez del sufragio quedaba sujeta a la interpretación discrecional de los funcionarios electorales en lugar de ser descartada en la propia casilla durante el conteo ciudadano.

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Durante el debate del proyecto, el magistrado ponente Felipe de la Mata recurrió a una demostración física en estrados. Con regla en mano, exhibió las dimensiones oficiales: una boleta electoral promedio mide 20 por 28 centímetros, mientras que la ranura plástica por donde votan los ciudadanos tiene 12 centímetros de longitud por apenas 3 milímetros de grosor. Forzar la entrada de una hoja extendida sin generar pliegues resulta materialmente imposible, salvo que la urna haya sido manipulada abriendo la tapa de seguridad.

La resolución establece que presumir la autenticidad de un documento completamente liso atenta contra la lógica básica y abre la puerta a viejas prácticas de coacción, tales como el depósito masivo de papeletas premarcadas fuera de la vista de los funcionarios de casilla. A partir de este fallo, los escrutadores ciudadanos deberán asentar la anomalía en las actas y catalogar el papel como voto nulo en el momento mismo de abrir la urna.

Para el votante común, esta sentencia devuelve certeza a la jornada cívica. Cuando acudes a la casilla y depositas tu sufragio, doblar el documento no es solo una costumbre para resguardar la secrecía de tu decisión; es la prueba física de que tu boleta entró legalmente por la ranura y de que nadie introdujo paquetes enteros a espaldas de la ciudadanía.

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Miriam Armas
Supervisor Editorial · InfoBullet
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