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Trump castiga a Canadá con aranceles del 50% al vino, cemento y palos de hockey

La Casa Blanca activa facultades de 1930 para aplicar tarifas del 50% en respuesta a restricciones canadienses sobre automotores, lácteos y bebidas de EE. UU.

Por Elías Catalan · 21 de julio de 2026
Trump castiga a Canadá con aranceles del 50% al vino, cemento y palos de hockey

El gobierno estadounidense de Donald Trump encendió nuevamente las alarmas en el comercio norteamericano. Mediante tres proclamaciones ejecutivas, Washington impuso un arancel del 50% a diversas importaciones procedentes de Canadá, una medida de represalia que abarca desde vinos y cemento hasta artículos deportivos emblemáticos como los palos de hockey.

La Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) sostuvo que los nuevos impuestos buscan compensar lo que consideran un trato desventajoso e inequitativo contra los exportadores estadounidenses. De acuerdo con las autoridades norteamericanas, Ottawa aplica barreras discriminatorias sobre productos lácteos, alcohol y vehículos manufacturados en Estados Unidos.

En el sector automotriz, el conflicto se da tras una caída del 22% en las importaciones canadienses de autos estadounidenses registradas en un periodo de 12 meses hasta abril. La administración de Trump acusa además a Canadá de frenar compras de compañías que han retornado su producción a suelo estadounidense y de retirar bebidas de manufactura estadounidense de los estantes en diversas provincias.

Para sustentar la medida, el mandatario republicano invocó la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930. Se trata de una herramienta legal que otorga amplias facultades al Ejecutivo para sancionar países que discriminen las mercancías de EE. UU. y cuyo alcance no se había utilizado de este modo en el comercio moderno.

Aunque la sanción impacta una amplia lista de bienes industriales y de consumo, ciertos sectores clave como la energía y los minerales críticos quedaron fuera. Con esta decisión, la tensión política y comercial entre ambos socios escala a un nuevo nivel en vísperas de las revisiones operativas de la región.

Entender la magnitud de este choque comercial va más allá del intercambio entre Washington y Ottawa. En un mercado global interconectado, una tarifa de esta escala sacude cadenas de suministro, afecta precios de insumos básicos como el cemento en la construcción y encarece bienes de consumo. Además, genera un clima de incertidumbre económica que termina repercutiendo en el costo de vida cotidiano y en las inversiones de toda la región.