Internacional

Trump lleva su política exterior a la FIFA y desata un conflicto diplomático en el Mundial

El presidente estadounidense logró revertir la expulsión de Folarin Balogun tras presionar a Gianni Infantino, provocando el rechazo de la UEFA y la indignación del futbol brasileño.

Por Elías Catalan · 7 de julio de 2026
Trump lleva su política exterior a la FIFA y desata un conflicto diplomático en el Mundial

La expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun dejó de ser una simple anécdota deportiva para convertirse en un pulso geopolítico. El presidente Donald Trump levantó el teléfono para exigir a la FIFA la anulación de la tarjeta roja, una jugada que expuso la vulnerabilidad del organismo rector ante la Casa Blanca y abrió un nuevo frente de conflicto diplomático con aliados europeos y rivales comerciales sudamericanos.

Bajo el mandato de Donald Trump, el futbol se ha transformado en una extensión del tablero geopolítico global. El presidente, escudado en el rol de Estados Unidos como coanfitrión mundialista, admitió haber presionado a la FIFA para habilitar a Balogun y aprovechó los micrófonos para cuestionar la capacidad del árbitro brasileño Raphael Claus.

La Confederación Brasileña de Futbol (CBF) respondió de inmediato cerrando filas en torno a la integridad de su colegiado. Este roce deportivo inyecta nueva fricción a una relación bilateral ya desgastada por diversas disputas comerciales entre Brasilia y Washington.

La intromisión resonó con fuerza cruzando el Atlántico. Las naciones de la Unión Europea unificaron posturas rápidamente, recordando los choques recurrentes con la política arancelaria estadounidense. Bélgica, rival de la escuadra norteamericana en los octavos de final, tildó la reversión de la sanción como incomprensible. Glenn Micallef, comisionado de Deportes de la UE, exigió de forma tajante que los gobernantes se mantengan al margen de las decisiones en la cancha.

Lejos de intentar calmar los ánimos, la administración republicana respondió con sarcasmo. El secretario de Estado, Marco Rubio, se quejó de que a su equipo lo habían "jodido" durante el partido contra Bosnia e ironizó sugiriendo que la queja arbitral podría discutirse en la próxima cumbre de la OTAN.

Esta demostración de fuerza en el ámbito deportivo coincide con un clima político interno marcado por la confrontación. Las amenazas a la libertad de prensa en Estados Unidos se han agudizado en 2026 en medio de conflictos civiles y una nueva guerra liderada por el país en Medio Oriente, con el presidente Donald Trump amenazando con procesar a periodistas por traición.

En este contexto de agresividad institucional, donde movimientos corporativos avalados por la Casa Blanca presagian un giro duradero hacia la derecha en los medios locales, la maniobra en la FIFA refleja el "Manual Trump" en estado puro: ejercer el peso ineludible de la superpotencia para imponer sus condiciones.

La estrecha relación entre Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino —quien llegó a instituir un "Premio de la Paz" y alquiló oficinas en la Trump Tower— facilitó la maniobra. El analista global Cyrus Janssen acusó al mandatario de utilizar su influencia para alterar la competencia. Incluso Sepp Blatter, expresidente de la FIFA caído en desgracia por el escándalo de corrupción destapado por la justicia estadounidense, advirtió que el futbol no debe funcionar como patio de recreo para el poder político.

A nivel doméstico, la exigencia de Trump encontró un inusual consenso. Figuras progresistas como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, coincidieron en que la sanción original fue excesiva. El exdiplomático Brett Bruen defendió la protesta y exhibió la doble moral europea, recordando que guardaron silencio cuando la federación le perdonó una expulsión similar a Cristiano Ronaldo.

La historia demuestra que el futbol rara vez logra evadir el peso del Estado. Desde el jeque kuwaití que bajó a la cancha para anular un gol en España 1982, hasta la trágica "Guerra del Futbol" de 1969. Medio siglo después, la diplomacia de mano dura se sigue disputando en el área chica.