Trump teje un nuevo bloque militar para intervenir en América Latina
El Comando Sur articula a 19 países en un grupo de trabajo que amplía el margen de maniobra de Washington frente a las redes del crimen organizado.
Estados Unidos rediseña su tablero de seguridad en el continente con un mecanismo que facilita la acción militar directa contra el narcotráfico, apoyado por una veintena de gobiernos socios.
Washington puso en marcha el Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, una estructura dependiente del Comando Sur que reúne a 18 países latinoamericanos y caribeños en torno a la Coalición Contra los Cárteles de las Américas. El movimiento marca la evolución de la antigua operación Lanza del Sur y abre una vía para que la administración de Donald Trump ejerza una mayor capacidad de mando y despliegue sobre el terreno regional.
La alianza integra a Estados Unidos, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, sumando recientemente a Colombia. Analistas en materia de seguridad advierten que, más allá de la disparidad de fuerzas entre los miembros, el esquema permite a la Casa Blanca legitimar operativos estratégicos multilaterales mientras conserva el control central de las decisiones.
La estrategia ya muestra actividad concreta. Mandos militares estadounidenses, colombianos y ecuatorianos mantuvieron reuniones de trabajo en San Lorenzo —un enclave fronterizo ecuatoriano golpeado por el conflicto— para coordinar acciones contra bandas delictivas limítrofes. Esta línea de acción profundiza una política que en meses previos incluyó bombardeos contra embarcaciones con saldo de más de 200 personas fallecidas, así como la incursión que derivó en la caída de Nicolás Maduro en Venezuela.
La reconfiguración de este cerco militar no se queda en las mesas diplomáticas; influye en el día a día ciudadano. El aumento de patrullajes, la intervención foránea y los roces fronterizos suelen derivar en revisiones aduanales más lentas, restricciones al comercio local y variaciones en la seguridad comunitaria. Conocer cómo se mueven las piezas de la defensa en el continente permite entender por qué las decisiones de seguridad internacional terminan tocando la estabilidad del bolsillo y la tranquilidad en nuestras calles.