Ciencia y Tecnología

Un estudio explica el daño pulmonar por COVID-19 y plantea nuevos tratamientos

Un estudio detalla el colapso del tejido pulmonar célula por célula y sugiere que medicamentos antifibróticos ya existentes podrían frenar el daño en casos graves.

Científicos del Instituto de Investigación Sant Pau, junto con hospitales de Madrid y Suecia, trazaron un mapa exacto de cómo el SARS-CoV-2 asfixia a pacientes graves. Al sustituir las células sanas por tejido cicatrizado, el virus colapsa los pulmones. El hallazgo revela el mecanismo molecular y sugiere fármacos que podrían frenarlo.

¿Qué pasa en los pulmones cuando la COVID-19 se vuelve crítica?

La covid destroza los pulmones de los enfermos más graves, quienes terminan falleciendo por neumonía bilateral. Aunque las consecuencias clínicas eran conocidas, el detalle molecular de este colapso permanecía oculto.

Un equipo liderado por Manel Esteller en el Instituto de Investigación Sant Pau, en colaboración con centros de Madrid y Suecia, reveló cómo en los casos más severos el SARS-CoV-2 transforma un pulmón sano en una masa de tejido cicatrizado. El fenómeno provoca el fallo progresivo del sistema pulmonar de intercambio de oxígeno.

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Durante el avance de la enfermedad, la fina barrera de células a través de la cual el oxígeno pasa del aire a la sangre, junto con los pequeños vasos sanguíneos, desaparece. En su lugar, irrumpen células inmunitarias y formadoras de cicatrices. Simultáneamente, la primera línea de defensa contra infecciones virales (las células natural killers) disminuye de manera constante.

Cómo funciona la "transcriptómica espacial"

Para observar el proceso, el equipo analizó tejido de 19 pacientes fallecidos por COVID-19 frente a pulmones sanos. En lugar del método tradicional de triturar el tejido —el cual hace perder la referencia espacial de los procesos celulares— aplicaron la transcriptómica espacial.

Esta técnica permite identificar qué genes están activados en cada punto exacto del pulmón, manteniendo intacta la estructura del tejido. Según ejemplifican los investigadores, el salto tecnológico equivale a sustituir una fotografía aérea borrosa de una ciudad por un mapa satelital detallado calle a calle, que muestra qué áreas funcionan y cuáles están colapsando.

Qué se comprobó sobre el daño irreversible

El estudio localizó un "motor de la fibrosis": una vía molecular que endurece el tejido pulmonar hasta inutilizarlo, mientras desactiva el mecanismo que debería frenar este fenómeno. Según los investigadores, esto es específico de la COVID-19 y no se observa en la neumonía convencional ni en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Durante la fase aguda, unas células llamadas fibroblastos peribronquiales aumentan de forma explosiva, desintegrando la estructura normal del pulmón. Al examinar cada célula, el equipo observó que las células supervivientes con características de células madre (AT2) intentaron regenerar a las células encargadas del intercambio de oxígeno (AT1). Sin embargo, fracasaron. Este proceso de reparación alterado explicaría por qué algunos pacientes nunca recuperan su capacidad pulmonar completa.

Lo que aún no se sabe y los siguientes pasos

Aunque el mecanismo ha sido mapeado, el equipo señala que faltan pruebas en modelos vivos. “Creo que ahora sería bueno hacer estudios preclínicos induciendo esta reacción en los tejidos y comprobar si los fármacos que proponemos tienen el efecto que pensamos”, explica Esteller.

Los autores también apuntan a una curiosa relación molecular entre la lesión del pulmón y una proteína asociada al alzhéimer, lo cual podría relacionarse con síntomas de covid persistente como la niebla mental. No obstante, subrayan que esta hipótesis sigue siendo meramente especulativa.

Qué cambia para los pacientes graves

El hallazgo abre la puerta a tratar los casos severos de COVID-19 (y potencialmente futuras infecciones pandémicas) con medicamentos ya existentes. El equipo sugiere emplear antifibróticos aprobados para la fibrosis pulmonar, como la pirfenidona y el nintedanib.

La principal ventaja radica en el "reposicionamiento" médico: al tratarse de fármacos cuyo perfil de seguridad ya está comprobado y aprobado, su uso para frenar el daño pulmonar por el SARS-CoV-2 podría autorizarse con mayor rapidez, ofreciendo una esperanza para la población más vulnerable ante el virus.

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Adrían Tellez
Redactor · InfoBullet
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