Ciencia y Tecnología

VIH en México y la región: lo que falta para controlar el virus

Aunque la ciencia tiene las herramientas para acabar con el virus como problema de salud pública, la falta de presupuesto y la discriminación amenazan con revertir los logros en América Latina.

Por Adrían Tellez · 28 de julio de 2026
VIH en México y la región: lo que falta para controlar el virus

Tenemos la ciencia y los medicamentos, pero nos estamos quedando sin tiempo y sin dinero. Durante la Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), los expertos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Sociedad Internacional de Sida lanzaron una advertencia clara: la meta de eliminar el VIH como una amenaza sanitaria para 2030 está en la cuerda floja.

¿Qué significa realmente "eliminar" el virus?

Jarbas Barbosa, director de la OPS, lo deja claro: no hablamos de desaparecer el virus por completo ni de llegar a cero contagios. El objetivo real es reducir la mortalidad y la transmisión a niveles tan bajos que dejen de causar estragos sociales y sanitarios.

Así están las cosas en América Latina y México

Los números en la región obligan a no bajar la guardia. Según los datos de ONUSIDA, América Latina y el Caribe enfrentan cerca de 150.000 nuevas infecciones cada año y, tan solo en 2025, 32.000 personas murieron por causas ligadas al sida.

  • Transmisión de madres a hijos: Aquí hay buenas noticias. La región es líder mundial en frenar este tipo de contagio, concentrando a 13 de los 19 países que ya lograron esta certificación, incluyendo a Cuba, Brasil y Belice.

  • El reto para México: La OPS reconoce que el país va por buen camino hacia las metas internacionales, pero urge un cambio de estrategia. La clave es sacar las pruebas de los consultorios médicos tradicionales y llevarlas a las calles mediante test rápidos y pruebas de autodiagnóstico.

  • La prevención en pastillas: Para que la estrategia funcione, el uso de la profilaxis preexposición (PrEP) debe triplicarse en la región, saltando del medio millón de usuarios actuales a más de 1,4 millones.

El dinero: el obstáculo más grande

De nada sirven los tratamientos más innovadores si no hay recursos para comprarlos y distribuirlos. Beatriz Grinsztejn, presidenta de la IAS, alertó sobre los fuertes recortes en los fondos de cooperación internacional, en especial los provenientes de Estados Unidos. Esta crisis financiera frena la llegada de alternativas preventivas de larga duración, como el cabotegravir y el lenacapavir, y golpea duro a las organizaciones comunitarias que hacen el trabajo de campo.

Para lograr la meta de que el 95% de las personas estén diagnosticadas, en tratamiento y con el virus indetectable, los gobiernos tendrán que meter la mano al bolsillo y garantizar sus propios presupuestos. Y algo más profundo: integrar estos servicios a la atención médica básica y terminar con la criminalización y la transfobia que alejan a las poblaciones más vulnerables de los centros de salud.

Controlar el VIH no es solo un tema de médicos, activistas o personas que viven con el virus; es una cuestión que impacta directamente el sistema de salud que todos usamos. Si los contagios se disparan por falta de prevención, las clínicas y hospitales públicos se saturan, reduciendo los recursos disponibles para atender otras enfermedades. Conocer que existen opciones accesibles como las pruebas rápidas o la PrEP te permite tomar el control de tu propia salud sexual, o bien, orientar a un amigo o familiar para que lo haga. Romper con el estigma y exigir que los gobiernos inviertan en salud pública garantiza que tú y tu comunidad vivan en un entorno más seguro, con un sistema médico capaz de responderte cuando más lo necesites.