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Canasta básica sube a 4,952 pesos en septiembre: INEGI

El umbral de pobreza por ingresos creció 4.4% anual en zonas urbanas y rurales, impulsado por alzas en cebolla, jitomate, comida fuera de casa y transporte.

Por Daniel Ortiz · Publicado el 14 de octubre de 2026
Canasta básica sube a 4,952 pesos en septiembre: INEGI - Economía | InfoBullet México

Cubrir la canasta básica alimentaria y no alimentaria en las ciudades mexicanas costó 4,951.66 pesos por persona en septiembre de 2026, informó el martes 13 de octubre de 2026 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El monto subió 46.33 pesos frente a agosto y creció 4.4% anual, superando el 3.5% de la inflación general.

Adquirir los alimentos, bienes y servicios mínimos para no caer debajo del umbral de pobreza en las zonas urbanas de México requirió un ingreso mensual de 4,951.66 pesos por persona durante septiembre de 2026, de acuerdo con el reporte de Líneas de Pobreza publicado el martes 13 de octubre de 2026 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La cifra representa un desembolso adicional de 46.33 pesos en comparación con los 4,905.33 pesos registrados en agosto de 2026. En su comparación frente a septiembre de 2025, el indicador mostró un incremento de 4.4%, ritmo que supera en 0.9 puntos porcentuales —la diferencia aritmética entre dos porcentajes— a la inflación general de 3.5% medida por el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en el mismo periodo.

En las localidades rurales, el monto requerido para cubrir tanto la canasta alimentaria como la no alimentaria se situó en 3,553.70 pesos mensuales por habitante en septiembre de 2026. Al igual que en las ciudades, este indicador registró un crecimiento anual de 4.4%, ubicándose por encima del promedio general de precios de la economía.

El dato en contexto

Las Líneas de Pobreza que calcula mensualmente el INEGI a partir del INPC establecen la frontera estadística para medir la suficiencia del ingreso corriente de las familias. De acuerdo con el organismo, estos indicadores "ofrecen un referente monetario que determina si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes, servicios y alimentos que conforman las canastas alimentaria y no alimentaria".

El sistema de medición divide este umbral en dos niveles de carencia. Cuando el ingreso mensual de un ciudadano es inferior al valor de la canasta exclusivamente alimentaria, se le clasifica en situación de pobreza extrema por ingresos. Si logra cubrir los alimentos pero no alcanza a pagar el paquete completo que añade transporte, educación, salud y recreación, se ubica en pobreza por ingresos.

El componente más sensible para los hogares de menores recursos, la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria), alcanzó en septiembre de 2026 un valor de 2,590.61 pesos mensuales por persona en el ámbito urbano y de 1,940.96 pesos en el rural.

Los datos del INEGI muestran que el encarecimiento de los alimentos básicos no solo superó a la inflación general de 3.5%, sino que ganó velocidad frente al año inmediato anterior. En septiembre de 2025, la canasta alimentaria urbana crecía a una tasa anual de 4.7%; doce meses después, en septiembre de 2026, la variación subió a 5.5%, lo que implica una aceleración de 0.8 puntos porcentuales. En el sector rural la dinámica fue más pronunciada: la tasa anual pasó de 3.6% en septiembre de 2025 a 4.9% en septiembre de 2026, un salto de 1.3 puntos porcentuales en el ritmo de encarecimiento.

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Fuente: Elaboración propia con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) correspondientes a septiembre de 2026.

Por qué se movió

El avance de 4.4% anual en el costo total de las Líneas de Pobreza estuvo determinado mayoritariamente por el comportamiento de los comestibles. La incidencia —el peso específico que tiene un componente dentro del aumento total de un índice— de la canasta alimentaria explicó el 64.5% del incremento anual en las ciudades y el 60.1% en las comunidades rurales, según el desglose del INEGI.

Tres productos concentraron la mayor presión alcista dentro del presupuesto alimentario en septiembre de 2026 respecto al mismo mes de 2025:

  • Cebolla: registró un alza anual de 89.8%. Fue el producto de mayor impacto directo en el encarecimiento de la dieta rural.

  • Jitomate: reportó un incremento anual de 26.7%, colocándose como el tercer elemento de mayor presión en el campo.

  • Alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar: tuvieron un aumento anual de 5.8%. Pese a tener una tasa porcentual menor que las hortalizas frescas, su elevado peso en el gasto cotidiano lo convirtió en el rubro de mayor incidencia en las zonas urbanas y el segundo en las rurales.

Por el lado de los bienes y servicios no alimentarios, que aportaron el 35.5% restante de la variación urbana y el 39.9% de la rural, las presiones provinieron de servicios indispensables para la movilidad y la formación escolar. El transporte público se encareció 8.4% anual en las ciudades y 9.2% en las localidades rurales, mientras que los gastos en educación, cultura y recreación subieron 5.9% anual en el entorno urbano y 5.8% en el rural.

¿Cómo afecta a tu bolsillo?

La brecha entre la inflación general (3.5%) y el encarecimiento de la canasta alimentaria urbana (5.5%) y rural (4.9%) apunta a un efecto regresivo en el costo de vida durante septiembre de 2026. Cuando los alimentos y el transporte público suben más rápido que el promedio de precios de la economía, el poder adquisitivo de los hogares de menores ingresos se erosiona a mayor velocidad que el del consumidor promedio, debido a que estas familias destinan una proporción más alta de su presupuesto mensual a comer y trasladarse.

En términos prácticos, un hogar urbano integrado por cuatro personas necesitó en septiembre de 2026 un ingreso conjunto de al menos 19,806.64 pesos mensuales para cubrir las necesidades alimentarias y no alimentarias de todos sus miembros sin caer por debajo de la Línea de Pobreza por Ingresos, o bien 10,362.44 pesos mensuales únicamente para asegurar la canasta alimentaria y evitar la pobreza extrema. Si los ingresos laborales o transferencias de esa familia crecieron al ritmo de la inflación general (3.5%), su capacidad real de compra frente a los bienes básicos sufrió una pérdida neta.

Firma Editorial: Daniel Ortiz

Periodista y analista en InfoBullet México. Ver perfil editorial y más artículos →

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