Declaran al Manchester City culpable de fraude financiero en la Premier
Una comisión independiente acreditó las irregularidades cometidas entre 2009 y 2018, abriendo la puerta a deducción de puntos, pérdida de títulos o la expulsión del torneo.
El Manchester City fue hallado culpable de vulnerar más de un centenar de normativas del juego limpio financiero de la Premier League, una resolución que sacude los cimientos del balompié británico y sitúa al club ante posibles sanciones sin precedentes en el deporte profesional.
La investigación que arrancó formalmente tras una auditoría de cuatro años llegó a su punto de quiebre. El tribunal independiente encargado de evaluar el expediente concluyó que la directiva del club no suministró información contable fidedigna sobre sus ingresos reales y ocultó gastos operativos clave durante casi una década de éxitos deportivos.
El pliego acusatorio reúne 115 cargos divididos en cinco categorías críticas: 54 corresponden a la entrega de datos contables inexactos entre las temporadas 2009-10 y 2017-18; 14 por ocultar montos reales de sueldos pagados a jugadores y directores técnicos; cinco por quebrar los estándares de la UEFA; siete por violar el reglamento financiero interno de la liga y 35 por negarse a cooperar con las pesquisas entre 2018 y 2023.
Dos maniobras concentran la mayor gravedad jurídica: el registro de inyecciones directas de dinero de los propietarios como supuestos contratos de patrocinio para esquivar el tope de pérdidas fijado en 115 millones de libras en tres años, y la creación de esquemas de pago secretos mediante consultorías en Abu Dabi —caso atribuido a honorarios del extécnico Roberto Mancini— para reducir artificialmente los costos operativos de la plantilla.
A pesar de que la directiva insiste en su inocencia, promete apelar ante instancias superiores y defiende la legalidad de los ocho campeonatos obtenidos en ese periodo, el catálogo de sanciones contempla desde multas económicas millonarias y quita de puntos hasta el descenso administrativo o la desafiliación de la máxima categoría. Equipos rivales evalúan emprender reclamos de indemnización civil por la pérdida de premios deportivos y derechos televisivos.
Para los aficionados y consumidores de fútbol, este desenlace demuestra que el costo de las suscripciones a plataformas, los boletos en los estadios y las camisetas oficiales no pueden sostenerse sobre trampas contables: la aplicación rigurosa de las reglas financieras garantiza competencias leales en la cancha, evitando que el poder del dinero encubierto decida títulos a espaldas de la afición.