El mito del Grito, Hidalgo no tocó la campana ni gritó ¡Viva México!
Lejos de la escena solemne de medianoche, la rebelión inició al amanecer con vivas a Fernando VII, un campanero en la torre y un archiduque austriaco como pionero del festejo en Dolores.
¿Viva México?
El relato cívico oficial transformó los sucesos de 1810 en una escena solemne y teatral que difiere bastante de lo que ocurrió en la realidad.
Miguel Hidalgo nunca gritó "¡Viva México!" ya que aún no era un país que existiera como Estado soberano, sino que arengó a la multitud con vivas a la Virgen de Guadalupe y al mismísimo rey español: "¡Viva Fernando VII!".
Realmente la imagen que nos han mostrado a todos no fue así, Hidalgo nunca tocó la campana, quien subió a tañer el esquilón fue el campanero de la parroquia, José Galván, bajo las órdenes de Hidalgo. Mientras tanto, el cura y los demás caudillos se encontraban en el atrio y la plaza organizando las armas y liberando a los presos de la cárcel local.
Esto ocurrió al amanecer del 16 de septiembre, es decir no sucedió a altas horas de la noche, sino entre las cinco y las seis de la mañana del domingo 16 de septiembre de 1810.
La noche del 15 transcurrió entre discusiones de emergencia tras recibir el mensaje de Josefa Ortiz de Domínguez informando que la conspiración había sido descubierta, entonces Hidalgo decidió aprovechar el llamado habitual a la primera misa del domingo para congregar a los feligreses y al mercado del pueblo.
Inicio de la tradición.
El primer gobernante en la historia de México que viajó al pueblo de Dolores para dar oficialmente el Grito de Independencia no fue un presidente republicano, sino un archiduque austriaco, así es, ni más ni menos que el emperador Maximiliano de Habsburgo.
El 15 y 16 de septiembre de 1864, en plena intervención francesa, Maximiliano buscó legitimarse adoptando el nacionalismo local. Viajó hasta Dolores, Guanajuato, se vistió con traje de charro y conmemoró la fecha desde la casa que perteneció al insurgente Miguel Hidalgo.