Julieta: el invento colombiano que detecta riesgo de cáncer de mama
Diseñado por Valentina Agudelo y certificado por el Invima, este desarrollo opera sin conexión fija de luz o internet y optimiza las rutas hacia mamografías urgentes.
El cáncer de mama registra una tasa de supervivencia cercana al 100% cuando se detecta a tiempo, pero el acceso a mamógrafos en áreas rurales de América Latina continúa siendo un cuello de botella logístico. Para romper esa barrera, una joven colombiana diseñó un dispositivo portátil que clasifica riesgos en diez minutos mediante impulsos eléctricos leves.
El cáncer de mama cobra cerca de 700.000 vidas cada año en el mundo, según registros de la Organización Mundial de la Salud. Aunque la supervivencia roza el 100% en etapas tempranas, la cifra cae al 33,8% en fases avanzadas, de acuerdo con el programa SEER de Estados Unidos. En países como Colombia, la cobertura preventiva enfrenta serias dificultades: solo el 38% de las mujeres que deberían realizarse una mamografía se la ha hecho alguna vez, y menos del 10% acude a controles regulares.
Frente a esa brecha, Valentina Agudelo ideó durante sus estudios universitarios a Julieta, un desarrollo biomédico portátil pensado para comunidades que carecen de infraestructura hospitalaria. Inspirada en la realidad de Juana —la trabajadora doméstica que la cuidó durante su infancia en San Marcos, Sucre—, Agudelo comprobó que trasladarse a una ciudad para realizarse un estudio implicaba gastar cerca de 30 dólares en transporte y perder una jornada completa de trabajo.
Julieta funciona como un filtro estratégico: no sustituye la mamografía, sino que prioriza a quiénes deben hacérsela con urgencia. El dispositivo envía microcorrientes eléctricas imperceptibles por el seno y mide la respuesta de los tejidos. Dado que las células alteradas reaccionan de forma distinta antes incluso de formar un bulto visible, el sistema procesa esas señales a través de una aplicación conectada por Bluetooth en computadoras o celulares.
La prueba dura diez minutos, es indolora, no emite radiación y puede operar en zonas sin tendido eléctrico continuo ni acceso a internet. Con esta metodología, brigadas de salud pueden evaluar a miles de mujeres en comunidades dispersas e identificar con precisión a las pacientes que requieren traslado inmediato a centros especializados, optimizando recursos y tiempos de respuesta.
El invento cuenta con el registro sanitario 0002 del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), una categoría reservada para dispositivos médicos de apoyo al diagnóstico fabricados en Colombia. A través de la empresa Salva Health, el equipo planea extender el uso de la herramienta a países como Guatemala y Venezuela, mientras investiga un modelo análogo para la detección temprana de cáncer testicular.
Este tipo de desarrollos tecnológicos evidencia que la prevención de la salud no depende únicamente de costosas máquinas fijas, sino de la capacidad para diseñar herramientas accesibles que lleguen a donde la infraestructura tradicional no alcanza. Para cualquier persona, el mensaje práctico es directo: monitorear anomalías a tiempo y acudir a revisiones periódicas marca la diferencia definitiva entre un tratamiento oportuno y un diagnóstico tardío.