Economía

Mexicana se queda sola en Tulum tras salida de Aeroméxico y Volaris

La caída de frecuencias desde urbes como Guadalajara y Monterrey expone el impacto del encarecimiento turístico local frente al modelo subsidiado del Estado.

El Aeropuerto Internacional de Tulum pierde rápidamente sus conexiones comerciales privadas ante la baja afluencia de pasajeros y los elevados costos de la zona, dejando a la paraestatal Mexicana de Aviación como la principal alternativa de vuelo hacia la terminal.

Apenas tres años después de iniciar operaciones, la terminal de Tulum experimenta una tendencia inversa a la maduración habitual de la infraestructura aeroportuaria: en lugar de sumar itinerarios, la oferta de asientos se desploma. Cifras de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) revelan que la ruta Guadalajara-Tulum se redujo de 52 a 36 operaciones mensuales entre enero y agosto, mientras que la conexión desde Monterrey cayó de 19 a 14 salidas en el mismo intervalo.

El escenario se complicó tras el anuncio formal de Aeroméxico y Volaris sobre la suspensión definitiva de sus vuelos regulares en dicha pista. Esta decisión deja a Mexicana de Aviación al frente del tráfico aéreo del destino mediante sus enlaces desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y Hermosillo, ruta norteña que elevó su actividad de cuatro vuelos en marzo a 29 durante agosto.

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Especialistas de la industria advierten que esta permanencia no responde a una demanda orgánica sólida, sino a la naturaleza presupuestaria de la aerolínea pública. El analista Fernando Gómez Suárez explica que la empresa opera respaldada por financiamiento estatal directo y subsidios gubernamentales, lo que le permite absorber pérdidas o márgenes negativos que una firma privada no puede tolerar ante sus accionistas.

El trasfondo de esta contracción aérea se encuentra en tierra. La sobreoferta inmobiliaria, tarifas excesivas en hospedaje, servicios y alimentos, sumadas al desgaste en la experiencia de servicio reportado por los visitantes, mermaron el atractivo del polo vacacional. La analista Rosario Avilés sostiene que el destino padeció especulación comercial y requiere forzosamente una estrategia conjunta entre municipios, hoteleros y operadores para recalentar el mercado antes de pretender vuelos rentables.

Planear viajes al Caribe mexicano exige ahora revisar opciones con anticipación y considerar aeropuertos alternos como Cancún o Chetumal. La reducción de competidores suele limitar las tarifas promocionales y restringir los horarios disponibles, por lo que anticipar el medio de transporte evita gastos imprevistos de traslado terrestre o cancelaciones forzadas en las vacaciones.

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Daniel Ortiz
Redactor · InfoBullet
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