Rebelión contra FIFA: UEFA y Concacaf exigen repartir reservas millonarias
Una carta dirigida a Gianni Infantino propone desbloquear fondos acumulados por 6,000 millones de dólares para infraestructura deportiva rumbo al ciclo 2027-2030.
La pugna por el destino de los ingresos comerciales del balompié global se formalizó de cara a la reunión del Consejo de la FIFA programada para el 15 de octubre. Aleksander Ceferin, titular de la UEFA, junto a Victor Montagliani, mandamás de la Concacaf y vicepresidente del organismo rector, encabezaron una carta en la que demandan examinar los fondos de contingencia del organismo para transferir 10 millones de dólares a cada país miembro (alrededor de 7.5 millones de libras por federación).
El documento cuestiona de fondo la viabilidad de la iniciativa "FIFA Forward Enterprise" (FFE), propuesta con la que la administración central planteaba comercializar derechos de torneos a capitales externos con el argumento de generar nuevos recursos. Tras revisar los balances financieros y presupuestos oficiales, ambas confederaciones concluyeron que dicha apertura a inversionistas privados resulta innecesaria: las reservas acumuladas entre 2023 y 2026 rondan los 6,000 millones de dólares, el nivel más abultado en la historia de la institución.
De acuerdo con el desglose técnico presentado por los vicepresidentes, este colchón económico excede con holgura los márgenes requeridos para amortiguar los periodos de déficit operativo habituales tras el término de una Copa del Mundo. Por ello, plantean canalizar un monto conjunto de 2,100 millones de dólares durante el ciclo 2027-2030 para modernizar centros de entrenamiento, canchas de formación y proyectos de desarrollo base.
La misiva recalca que la solvencia institucional no debe traducirse en acumulación pasiva. Las confederaciones sostienen que ese patrimonio se generó a partir de la industria del futbol y debe retornar a sus asociaciones para apuntalar la competencia internacional, en lugar de permanecer inmovilizado bajo una prudencia contable excesiva.
Para los aficionados y familias que sostienen este deporte comprando entradas, contratando transmisiones o pagando cuotas en ligas infantiles, la disputa no es un conflicto técnico de oficina: saber cómo se distribuyen esos 2,100 millones permite presionar a las federaciones locales para que el dinero aterrice en iluminación de parques, campos públicos dignos y formación de árbitros juveniles, asegurando que el espectáculo que financias día a día mejore la seguridad y el bienestar en tu propio vecindario.