El Banco Mundial, el FMI y la OCDE ajustan al alza sus expectativas de crecimiento para el país hasta 1.5%, impulsados por exportaciones y consumo resiliente.
Hacienda proyecta reducir el déficit ampliado a 3.9% del PIB y estabilizar la deuda soberana en 55.0%, mientras reconfigura el gasto hacia programas sociales y contrae los apoyos directos a Pemex.
Atraer capital extranjero es solo el primer paso; retenerlo exige garantizar seguridad, Estado de derecho, infraestructura y mano de obra calificada a largo plazo para asegurar el futuro económico del país.
El gobierno mexicano empuja nuevas oportunidades de inversión con líderes empresariales sudamericanos y lanza un programa de apoyo psicológico para connacionales.
Frente al desdén del presidente estadounidense por el acuerdo comercial, el gobierno mexicano responde con cifras contundentes y alista préstamos para empresas locales.