Volaris deja Tulum ante el alza de tarifas y la baja rentabilidad
El incremento previsto del 35% en derechos a extranjeros, los cobros aeroportuarios elevados y la menor afluencia turística aceleran la salida de aerolíneas de la terminal militar de Quintana Roo.
Volaris dejará de operar todas sus rutas hacia y desde el Aeropuerto Internacional de Tulum a partir del 7 de enero de 2027, luego de confirmar una revisión profunda de rentabilidad provocada por el bajo factor de ocupación y los incrementos en costos aeroportuarios.
La aerolínea de bajo costo confirmó que este mismo fin de semana suspenderá la venta de boletos para cualquier itinerario posterior al corte anunciado. La decisión de la compañía profundiza el complejo panorama de la terminal aérea quintanarroense, que apenas horas antes resintió el retiro de Aeroméxico de ese mismo destino.
Entre los detonantes financieros de la medida figura el encarecimiento de operar en el aeródromo. La compañía apuntó al reciente ajuste en el Derecho de No Residente (DNR), gravamen federal aplicado a viajeros extranjeros que tendrá un incremento del 35%. A esta carga se añade el aumento en la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA), los costos por servicios a la navegación aérea y el alza sostenida en los precios de turbosina.
Inaugurado bajo el control de la empresa militar Grupo Mundo Maya, el complejo aéreo resiente de forma directa una contracción en el flujo de pasajeros. La constante llegada de sargazo a las costas de la Riviera Maya ha golpeado los índices de ocupación hotelera en Tulum, derivando en aviones que despegan con asientos vacíos y márgenes insostenibles para las compañías comerciales.
Para quienes planean vacaciones o viajes de negocios a la Riviera Maya, esta salida implica reajustar presupuestos de traslado. Con menos opciones directas y el encarecimiento general de las tarifas de uso, la alternativa más viable vuelve a concentrarse en aterrizar vía Cancún o Chetumal y evaluar transportes terrestres como autobuses o el Tren Maya, anticipando reservaciones para evitar sobreprecios ante la reducción de frecuencias aéreas.